Palabra escrita

¿Cuántos millones de palabras habré escrito desde hace 61 años? Es una pasión interminable. Más ensayos y escritura «técnica» que fantasías y poemas. Pero de todos los modos posibles, escribir…

Por qué escribimos…

Por qué seguir ahondando en el alma, buscando espacios de luz, encuentros inesperados, tropiezos.

Escribimos a enorme distancia de los verdaderos escritores, de los auténticos poetas. Lejos de los enormes maestros de la palabra que construyeron para nosotros universos mágicos, moradas perennes, a las que uno acude en busca de refugio y paz.

A propósito de la compra de una pluma fuente…

Escribimos porque no podemos, no queremos, no nos sale decir todo hablando en un café o una esquina del centro.

El papel nos espera, silencioso. en blanco, auténtico como rostros de niños.

Escribimos porque tenemos hambre y sed de libertad, de verdad, de justicia, de esperanza, de luz, de igualdad, de independencia de la institución.

Porque la institución controla, vigila, manipula, exige, disciplina, impone, cobra, aburre, cansa.

(A propósito de una lapicera a tinta, que solíamos llamar «pluma fuente», escribí estas palabras para estrenarla)