Poemas en WordPerfect

No conocía las computadoras personales. Era hijo del papel y la lapicera. Arrancaba languideces de mi cabeza vagabunda en los viajes en Pullman entre Villa Alemana y Santiago.

En los momentos de intensidad “visionaria” me salían proyectos, enseñanzas, imaginaciones del poder mundial del evangelio que el gringo nos había traído desde sus bucólicas praderas.

En los momentos de la tristeza cuyo origen me era siempre desconocido, salían esbozos de un sufrimiento también imaginario: aunque éramos pobres, todavía podíamos comer un par de comidas cada tanto.

El sufrimiento moral es quizá el más estúpido de los sufrimientos porque está en la cabeza, no en los huesos o en la sangre. Aunque si uno lo mira bien, las mejores páginas el artista salen de ahí y no del jolgorio

Pasé a WordPerfect mis antiguos poemas para ver si sacábamos un libro hecho con sangre, sudor y lágrimas. De ahí surgió Impresiones, un texto que mirado desde la distancia me parece de una sublime ingenuidad.

Me queda un último ejemplar de esa idea loca. Quinientos ejemplares quedaron atrapados en una imprenta que quebró en el proceso. Quinientos ejemplares de los que solía pensar terminaron reciclados para papel higiénico o bolsas de supermercado.

Los otros quinientos ejemplares salieron trabajosamente de mi estante y quedaron esparcidos por diferentes países y provocaron modestas impresiones entre sus escasos lectores.

¿Cuál es el fin de escribir un libro, especialmente de prosa poética, o como se llame lo que escribo? La validez de este esfuerzo me evade. Sí, hay cierta vanidad ahí. Verse impreso, inmovilizado en unas cuartillas en dieciseisavo, sujetos para siempre al juicio de alguien que, siglos después, intentará entender qué rayos quiso decir el autor.

Todo estaba bien hasta que llegó el WordPerfect. Desde entonces, la tentación de publicar, usando hoy Word de Office 365 – o Pages – no lo deja a uno escribir en paz en cuadernos exóticos y con la lapicera Parker que me compré para morir más cerca del origen de la palabra esta que no me deja vivir.