“Después, nos apagamos como el mar, / como peces viajamos al olvido.” Así dice una línea de una canción que escucho en la cocina mientras le ayudo a Paula a preparar el almuerzo. De pronto mi hija me pregunta: “¿Cómo viajan los peces al olvido?” Me quedo en silencio. ¿Cómo se responde a eso?
La poesía utiliza la palabra para dibujar mundos imaginarios y vestir los hechos de la vida con un ropaje mágico. A veces es correlato de la realidad visible; quien conozca el fruto del boldo comprenderá – espero – las palabras de Neruda cuando dice que el benéfico boldo disemina su estilo en antologías de agua oscura entre las piedras.
Pero no puedo explicarle ahora a Paula cómo los peces viajan al olvido. Es imposible entrar en la mente de Piero en el momento en que escribió “Hasta mañana”. ¿Fue porque esas palabras sólo construían un bello sonido o fue porque es imposible determinar a dónde se van los peces cuando desaparecen en el mar y eso se parece al olvido? La poesía a veces se cierra sobre sí misma y sólo nos toca disfrutar de la voz del poeta. Otras, se abre y nos regala el cuadro de un mundo comprensible, expresado con palabras inesperadas.
¿Para qué la poesía?, me preguntaron una vez y aún callo. Si la vaina del fruto del boldo está compuesta de duras pepitas envueltas en un espeso y delicioso jugo, ¿por qué rayos hablar de antologías, agua oscura y piedras? El poeta tiene que moverse dentro del mundo de los hechos concretos; de otro modo nunca cobraría el cheque por la venta de sus libros. Pero aún siente y describe el mundo de una manera que interpela la mente y el corazón de algunos (por eso vende libros).
En fin; esta disquisición no resuelve nada. Respondo pobremente a la inquietud que, como Paula, muchos tienen acerca de la poesía. No se me ocurre ahora otra cosa que regalarles más palabras de la canción que provocó estas líneas:
Hasta mañana. / Cuántas veces nos dijimos / hasta mañana; / cuántas veces / apagamos los ojos juntos; / cuántas veces fuimos noche. // Me acuerdo, / hasta mañana la primera vez / cuando el miedo de tu cuerpo / vino al mío. / Con tus manos en mis manos, / yo grité / como un chico que justo / había nacido…

Cómo siempre. Cada párrafo me lleva a volar… Gracias
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Gracias a ti…
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Así se completa el círculo de la palabra, cuando tú la llenas de sentido al responderla…
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