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Anoche hablamos con un grupo de estudiantes acerca de la participación política. Nuestra profesora invitada detalló las funciones de los partidos políticos, las atribuciones y deberes de los diferentes agentes públicos y el carácter de un político.
Hicimos una lista de las cualidades que esperaríamos ver en un dirigente político. Después de que cada uno de nosotros hiciera su aporte, tuvimos que concluir que, en la práctica, casi no hay personas que cumplan con esos requisitos
Hay una decepción profunda, especialmente en la gente más joven, con la clase política actual. Inmersos en luchas intestinas, en grietas insalvables con la oposición y objeto de causas de corrupción, algunos con sentencia firme, los políticos dejan mucho que desear.
Y no sólo eso, sino que se presentan ante la sociedad como legítimos representantes del «pueblo», desafiando las restricciones legales de que son objeto y con una soberbia que deja pocas esperanzas para una gestión prudente y sabia.
Noticia de un futuro improbable
¿Cómo será el perfil del político de los próximos años? A menos que haya una renovación profunda y efectiva de la generación política, no hay esperanzas.
Nos movemos entre dos extremos. Aceptar las cosas cómo están o destruir de alguna manera el sistema político imperante. Ambas son inadecuadas. La primera, porque ya no es posible ignorarla. La segunda, porque se haría necesario el uso de la violencia.
Hay una decepción profunda, especialmente entre la gente más joven, con la clase política…
¿Cómo será el perfil del político de los próximos años? A menos que haya una renovación profunda y efectiva de la generación política, no hay esperanzas.
Encima, todo este cuadro de desconfianza y cansancio contra la clase política ha llevado a mucha gente a desmarcarse, alejarse de la participación política: es decir, incorporarse a partidos políticos, votar, trabajar en campañas en vista a las elecciones.
Se necesita cirugía mayor
Me parece que debe haber profundas transformaciones en la práctica política. Estas transformaciones deben ser reflejadas en nuevas constituciones políticas, leyes que limiten los abusos y la falta de ética política, reducción del aparato estatal, en fin. Entre otras cuestiones, por cierto.
No soy un especialista en política. Solamente un observador, a veces cansado, de cómo funciona la política en nuestros países.
Que el contenido de las campañas sea mostrar qué candidatos rompieron la cuarentena obligatoria, o quién tiene la culpa de la debacle económica y la distribución arbitraria e informal de papeletas de votación, son algunos de los decepcionantes signos de una política que no es más que la rémora de un pasado desordenado y destructivo.
Pero no se avizoran cambios sustanciales a estas realidades. Hay mucho poder y mucha plata involucrada en la cosa pública. Alguien dijo una vez que no era tan difícil acceder al poder. Lo difícil es dejarlo cuando corresponde.
