Mínimo inventario de notables

Señores colegiados, miembros del purpurado, ministros de todas las especies, representantes de la nomenklatura.

Doctores intelectuales orgánicos, maestros del discurso conmovedor, activistas de las calañas más diversas, editorialistas de pacotilla, escritorzuelos a sueldo.

Artistas vendidos al mejor postor, traficantes de convicciones de ocasión, revolucionarios de cafetín, activistas bien pagados.

Embajadores plenipotenciarios, asesores internacionales, negociadores de cinco estrellas, observadores comisionados, expertos en todo conflicto regional.

Notables. Digitadores del poder y del dinero. Dueños de los flujos comunicacionales. Victimarios de la inmensa mayoría.

Administradores de pensiones miserables, traficantes de personas y sustancias prohibidas, reducidores de especies robadas, negociantes que “tradean” lealtades.

Interventores de la red social, inventores de mentiras, falsarios de la verdad, estrategas de la confusión, atacantes anónimos del sistema.

Entrenadores de la mente, transas de criptomonedas, solemnes estafadores, catedráticos del fraude, predicadores de la felicidad al 7%.

Columnistas al servicio del poder y del dinero, especialistas en moldear opiniones, comunicadores alquilados por un tercio de las ganancias.

.     .     .

Notables. Digitadores del poder y del dinero. Dueños de los flujos comunicacionales. Victimarios de la inmensa mayoría.

Hablando de notables, terminemos diciendo que existen notables, muy notables y abundantes excepciones. ¡Gracias al cielo!

(Crédito de la imagen: Asesinato de Julio César, Vincenzo Camuccini, Pixabay)

Publicado por Benjamin

Publicista, escritor. Pasajero de la luz, de la esperanza y a veces de algunas sombras...