Exordio
Un manzanal en otoño frente a la ventana. Un sol lechoso que no alcanza a entibiar el idus* de mayo. El frío intenta penetrar el ser pero algo de pasión todavía lo conjura (la pasión, esa señora de brazos desnudos y ojos de medusa).
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Cuadro uno
Se agita una idea que quiere salir de su marco. Los antiguos mandamientos todavía pretenden controlar el campo. Yo le hago verónicas y me río para mis adentros. Al pasar les soplo al oído mi defección irreductible. El examen de la conciencia que conjura la petrificación del ser.
– Metafísico estáis.
– Es que no como.
– Quejaos del escudero.
Diálogo entre Babieca y Rocinante, El Quijote, Miguel de Cervantes
Cuadro dos
Algunos otros elementos indispensables
Las pastillas crepusculares. El buzo gris con capuchón. Los únicos vaqueros (jeans) que puedo ponerme. El acolchado beige. El MacBook Air. El A51. Las mascarillas (barbijos). El alcohol en spray. El libro que estoy leyendo (esta vez Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia, de Byung-Chul Han). Una reglita de 10 centímetros y un lápiz grafito. La mochila, por supuesto.
Cuadro tres
El inevitable pensamiento respecto de la propuesta constitucional. Grandes resoluciones del corazón. El deterioro de la democracia. Indiferencia, protesta, resistencia civil. Paz o violencia. La inocencia violada. La muerte de los discursos.
Cuadro cuatro
Las clases de los viernes. Y de los sábados. La esperanza en las generaciones del milenio. La lucha por salirnos de la obviedad. El deseo inveterado de superar clichés y consignas. Los libros, la demencial esperanza en los libros, por la gran flauta.
* Idus – Fecha significativa dentro de cada mes del calendario romano y se correspondía con los días 13 de cada mes, excepto marzo, mayo, julio y octubre que era el día 15. Hoy, que escribo esta nota, es el idus de mayo.
