En el principio era la palabra.
Por ella fueron hechos los mundos.
Era el misterio revelado de la vida y del amor, tanto así que se dejó romper y volvió a vivir para instalarse de nuevo como posibilidad de redención, como promesa, como camino para los encuentros, como relato del tiempo y de las cosas humanas.
Entonces aparecieron los mundos virtuales de internet, los mensajes instantáneos, las redes sociales y los smartphones.
La palabra fue atropellada, recortada, reducida, abreviada.
Las generaciones atosigadas de información se volvieron a la idolatría de la imagen que atraviesa la vida a velocidades vertiginosas.
Y la palabra fue cayendo en el olvido…

Así es y la palabra fue cayendo, lamentablemente los teléfonos y toda la tecnología de estos tiempos pero lo bueno que la tarea de nosotros hoy es poder usar y redimir los tiempos para que la palabra corra por las redes sociales y más, gracias Benjamin
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