La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir. Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor.
Rosa Montero, La carne
Regresa este enigma, este litigio interminable con el tiempo.
Si es un mínimo espacio de luz, es un presente que transcurre siempre presente. ¿De dónde esta idea de un flujo lineal, de un progreso desde/hacia? ¿O que es circular o recurrente?
¿Será que inventamos el tiempo para conjurar el miedo de un absoluto presente, para sentir que tenemos control de lo que fue y de lo que será?
Por eso indagamos con ansiedad lo que fuimos, como si estuviera estacionado por allí, en alguna esquina, aguardando ser recordado.
Abrazamos esas imágenes, esos sonidos, esos aromas, esas emociones. A veces no hace bien; la verdad es que las más veces no nos conviene.
Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver
Joaquín Sabina, Peces de ciudad
Lo mejor es el presente. Aquí y ahora.
Todo es justo y perfecto – para mí -, aunque eso parezca insolente a los guardianes y guardianas de “lo correcto”.
. . .
Sin embargo, recordar sin ira, sin esperanzas rotas, sin reproches ni remordimientos, resulta saludable.
El recuerdo es inconveniente cuando se torna condena autoinfligida, castigo autoinferido porque nos duele o nos da bronca lo que hicimos. Pero ya está, ya fue.
Las memorias que suman, los episodios que perfuman el clima del presente y acompañan la materia de la vida, esas memorias me gustan.
Pueden comprobarlo en los miles de asuntos que he tratado en más de cincuenta años.

Esto me ayuda a meditar y pensar que no debo estancarme si no mirar a la esperanza que Dios nos a dado para vivir mejor y descansar en EL
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