Esbozo de un desencanto

Merodeaba por oscuros callejones laterales, asustado de ser. Se introducía en sórdidos patios traseros para pasar la noche. De madrugada regresaba de los suburbios, manchado de desamores y tragedias estúpidas.

Esquivaba bulevares y avenidas para pasar inadvertido. Se metía en librerías de viejo y hojeaba volúmenes en busca de algún tesoro perdido entre revistas antiguas y enciclopedias inútiles.

Se consumía por horas sentado en algún parque, murmurando oraciones ininteligibles y gesticulaba nervioso a invisibles adversarios o amigos desaparecidos.

Escribía obsesivamente en un pequeño diario de cubiertas verdes con grabados chinescos. Hurgaba en los bolsillos de su descolorida gabardina y pedía por ahí un café al paso.

Palabravejero, traficante de ideas atravesadas por antiguos martirios y originales confrontaciones, coleccionista de antigüedades y moralejas infructuosas, ignorante voluntario, autodidacta ingenuo, investigador fallido, jubilado de sueños mundiales, habitante desubicado, ciego de luz inútil, cachorro callejero metido en pelea de perros grandes, vocero de desiertos, autor de jerigonzas y monólogos desinformados.

Era notificado de vez en cuando por malhumorados comisarios respecto de ciertas cuentas por pagar o interpelado por antiguos colegas tocante a unas declaraciones extraordinariamente ofensivas que habría proferido en relación con las instituciones y los sistemas.

Tomaba debida nota de aquellas incómodas visitas y prometía hacerse cargo en cuanto se ganara la lotería de Concepción. Entonces pagaría hasta el último centavo y se compraría alguna ropa decente para asistir apropiadamente a las indagatorias pertinentes.

De su gastada mochila solía sacar un mapa todavía más gastado y pasaba largo rato siguiendo las líneas de las rutas nacionales en busca de un destino imaginario que siempre estaba fuera de los límites del arrugado papel verde amarillo.

No abandones tu derrota / y descansa.

Luis María Pescetti, Cartas al Rey de la Cabina

Publicado por Benjamin

Publicista, escritor. Pasajero de la luz, de la esperanza y a veces de algunas sombras...

Un comentario en “Esbozo de un desencanto

  1. Una esperanza que no se ve como esperanza si? Bueno creo que nuestra esperanza en mejor que la esperanza que que en estos tiempo nos entrega la vida diaria, Jesús en nuestra esperanza aunque suene muy religioso pero creo es la realidad, gracias Bengamin que Dios te bendiga amigo y gracias por escribir

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