La vida, dulce y agraz

Hay personas amables, que suelen sonreír al pedir o al atender. Gente que dice «por favor», «gracias», «buen día». Seres humanos jóvenes y más jóvenes que, aunque no traten con uno, te dejan saber que algo respetan tus años viejos.

Hay gente que, si puede, devuelve lo que encuentra y que jamás se le ocurriría robarte – o robarle al país -.

Son personas que aunque logren que se ejecute legítima justicia, son capaces de perdonar y no negar el agua y el pan.

El fin, buena gente…

Hay personas desagradables en el trato, que exigen, que atienden molestas y apuradas. No saben agradecer ni pedir con amabilidad.

No aprecian a la gente mayor, maltratan a los animales y andan tirando basura por todas partes.

Jamas te devolverían algo tuyo que encuentren aunque pudieran y, si pueden, te robarían. Y si no pueden… también.

El fin, gente desagradable.

Resumiendo. Entre muchas otras cosas, digamos.

Publicado por Benjamin

Publicista, escritor. Pasajero de la luz, de la esperanza y a veces de algunas sombras...

2 comentarios sobre “La vida, dulce y agraz

  1. ASi es de todo hay en la viña, es muy grato cuando te atienden bien y son amables, aunque algunos son amables porque te quieren vender algo y cuando lo compras ya se olvidan de ti porque lograron su objetivo y se olvidan de ti, pero así son los negocios que el mundo te enseña tengo que igual ser amable aunque cueste, bueno pero de que lo hay, hay y malas tambien

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