Mañana tocarán a rebato las campanas y las palomas van a revolotear sobre las fuentes de la plaza. Se abrirán las puertas cerradas hace mucho y franquearán la entrada a los peregrinos del tiempo para su gran asamblea constituyente. Mañana despertarán los dormidos sueños de los viejos y todavía tendrán tiempo para vivirlos. Mañana el boletín oficial publicará el decreto supremo que proscribirá para siempre la tiranía de las instituciones.
Mañana el pan será más grande y el té más dulce. Mañana habrá mesa para todos los que nunca la tuvieron y serán servidos por los señores del purpurado y los dirigentes del concilio. Mañana hablará la gente las palabras que tuvo que callar por los siglos de los siglos y se leerán por fin en público poemas escondidos y proclamas clandestinas.
Mañana se sabrá la verdadera historia de los pueblos, escrita por los anónimos sirvientes del sistema y se borrará para siempre de bibliotecas, archivos y museos la crónica oficial de los señores. Mañana la libertad tendrá una nueva identidad y su domicilio estará en todos los lugares donde habite la gente – nunca más será propiedad exclusiva de los que tienen el poder.
Mañana descansarán todos los cansados, reirán todos los angustiados, creerán todos los descreídos, se enamorarán todos los desamorados, habrá compañía para todos los solitarios que la quieran porque hay algunos que no. Mañana viajarán los que nunca salieron, serán vestidos los que estaban en harapos, aprenderán a leer los que no sabían y hablarán otros idiomas todos los que quieran. Mañana el hambre no aparecerá ni en Google y la abundancia será patrimonio de la humanidad. La justicia no tendrá favoritos ni privilegiados, su fruto será la paz y lo único que habrá que pagarle es tributo a su integridad.
Mañana van a estar en la plana todos los que estaban al margen y tendrán tierra todos los desterrados y volverán todos los que se fueron y serán honrados todos los agraviados. Mañana serán recordados todos los que nunca debieron ser olvidados.
Mañana lo más probable es que ninguna de estas cosas tenga lugar porque no son más que anhelos. Los anhelos no tienen mucho futuro en la materialidad del tiempo presente ni en la agenda de los que manejan la realidad.
Quién sabe. Mañana es otro día…
(Fotografia de Victoriano Izquierdo – unplash.com/es)
