Cuarteto de cuerdas

Siete

Siete golpes en la pared, siete puños cerrados, siete maldiciones, siete graffitis, siete amaneceres anaranjados, siete días de la semana persiguiéndose. Siete números perfectos, siete sudores, siete colores del arco iris, siete maravillas del mundo. Siete artes, siete encuentros, siete silencios, siete miedos, siete condenaciones, siete noches a las ocho en punto. Siete escalones, siete caricias, siete miradas, siete esperanzas, siete timbrazos, siete cigarrillos furtivos, siete miradas interminables, siete suspiros ahogados.

Zaguán

Tacones altos que anuncian la hora del timbre. Pasos estremecidos en la escalera de caracol. El zaguán misterioso. El viento hace girar las hojas amarillas del otoño. Ladra un perro. Pasa una ambulancia. Una risa ahogada. Titila un farol y se apaga. Hace frío. Una llovizna fina desprende las flores marchitas de la entrada. Besos apresurados. Manos que buscan algo bajo la ropa. Historias sin fin que duran un rato.

Spleen

Era tan invierno todo. Húmedo, brumoso, gris… Todo anhelaba primavera, campo verde, verde. El sonido de la noche era blanco. Congelado. El sueño era esquivo, huía por los laberintos de la mente agobiada. Todo anhelaba paz. Todo buscaba amor. El amaine de unas manos suaves, leves, diligentes. Caricias ausentes parece que para siempre. Estúpidos sueños que no engendran nada. Tardes lánguidas, silenciosas, tenues. Imperceptibles lágrimas que lavan la cara sucia del olvido forzado.

Nonato

No nace la canción de la alegría. Alegría… Qué raro y lejano sentimiento. Alegría… Alborozos, risas contenidas. Ahogos de la garganta, humedad caliente en el pecho. Tanto tiempo ausente. ¿Cómo es que era, la alegría? ¿A qué sabía? ¿Cómo era que se amarraba al corazón para siempre?

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