El ahora está vacío. Si no viene la poesía, no habrá nada. El miedo vendrá.
Mirta Rosenberg, poeta argentina
Si no viene la poesía sólo quedará el imperio de los algoritmos y la inteligencia artificial, la polución y la muerte del hombre, las dictaduras con careta de democracia representativa, el arte de lo posible, los discursos oficiales, la insoportable levedad del ser, la noche de los cristales, la noche de los lápices, la noche del lobo, la plaza de Tiananmen, el desastre de Chernobyl, el naufragio del ARA San Juan, las colas de los viejos en la puerta de la Caja de Jubilados, la trata de personas, Aylan Kurdi en una playa de Turquía, la bolsa de valores, el narcotráfico, los secuestros express, la destrucción de la fe pública, los muertos y desaparecidos tipo “daño colateral”, los teléfonos celulares y las redes sociales, el fin de los crepúsculos ardientes, la desaparición de los helechos después de la lluvia, la extinción de las buganvillas.
Si no viene la poesía nada más quedarán los robots, la cochinada gris de los suburbios, las ganas de no tener más ganas, las explicaciones inútiles, la ingeniería, las matemáticas, los laboratorios, la administración de empresas, las estrategias de marketing, las listas de precios, las blockchains, los bitcoins, las conversaciones sobre política, fútbol y religión, la humanidad rota.
Si no viene la poesía en la cartelera no quedará más que Soy Leyenda, Mad Max, El Libro de los Secretos, Black Mirror, Altered Carbon, 1984, El Cuento de la Criada, V de Venganza, The Walking Dead.
Si no viene la poesía sólo haremos literatura técnica, ensayos a pedido, reflexiones alquiladas; asimismo confeccionaremos profundas consideraciones acerca de la inmortalidad del cangrejo, infinitas variaciones sobre el mismo tema, consignas emocionantes. Seremos espuma infértil, nubes sin agua, manchas en los ágapes de los elegidos, disertadores laterales, condiscípulos de la decepción y la tristeza que se desangran en los pasillos de la iglesia, la escuela y el congreso.
Si no viene la poesía triunfará para siempre la razón, la buena conciencia, la conducta irreprochable, la cordura, el orden, las buenas maneras, las reverencias a los señores y las señoras del magisterio, las alabanzas al sistema y la esperanza en el más allá.
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