Exordio: Anuncio del futuro

Entonces el susurro se hizo grito. El anhelo se fue haciendo demanda. Las manos temblaban a la espera de la realización de algo que no tenía rostro, sólo colores indefinidos que daban cuenta del alma.

Y, sí: colores. Paleta que daba cuenta de los años verde profundo de la infancia, el azul añil de la adolescencia, el púrpura de los sufrimientos y el rojo de algunas alegrías. Finalmente, el plomo, el negro de las grandes rupturas. Y, poco a poquito, la claridad de los amarillos, de los rosados y del blanco que abría todas las puertas posibles de la paz y de algún derrotero hacia el amor, empresa improbable.

Entonces una tarde, colores de verdad acrílica, entonces una tarde pinceles, entonces una tarde posibilidades infinitas que vinieron de un lugar lejano y abrieron las compuertas del deseo estético.

Las manos, temblorosas todavía, abrieron los tubos y sacaron pinceles y trabajaron sin saber aún las reglas de la adecuada gestión plástica, del dibujo y los espacios definidos. 

Sólo querían poner en el papel lo que nunca pudieron decir las palabras, porque ellas se mueven en el tiempo. La pintura les abre el camino hacia una existencia física, hacia una expresión de vida material que se perpetúa y sobrevive a la contingencia del tiempo.

Así no más, abrió la compuerta sonora de Samba pa’ ti, Comfortably Numb, Almost Blue, Wild Horses y la música se vino directo al alma. En alborotado tropel, hizo emerger formas y colores desesperados, ansiosos, febriles.

Así nació, porque sí, el más modesto de los intentos de un principiante absoluto de la pintura.

(Imagen de la pintura original)

Fotografia: “Exordio: Anuncio del Futuro” (Detalle) – Ensayo indocumentado, Benjamín Parra Arias)

Publicado por Benjamin

Publicista, escritor. Pasajero de la luz, de la esperanza y a veces de algunas sombras...

2 comentarios sobre “Exordio: Anuncio del futuro

  1. Este «nacimiento» que viene desde tu alma y a través de tus manos, me ha recordado a aquellas palabras de Hipólito Taine, que dicen: «El arte es como un naranjo, que precisa un suelo y un clima adecuado para florecer y dar fruto». Es tu momento, Benjamin. Felicitaciones!!!

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