Regresando a casa esta tarde vi venir por la vereda de enfrente a tres chicos de unos trece a quince años. Reían y hablaban en alta voz. Por supuesto no llevaban barbijos. Para ellos, el virus es una cosa de adultos. La vida está delante de ellos. La muerte no es más que una entelequia.Sigue leyendo «El ser, la nada y otras inutilidades»
