Hombre consuetudinario. Habitual. Acostumbrado. Nada de especial como solía creer cuando pensaba que era inmortal.
La vida no fue mezquina en demostrar lo ilusorio de mis imaginaciones solemnes, de mis ideas exageradas sobre talentos y genios escondidos.
Polvo en el viento. Motita de luz que navega un universo demasiado grande como para pensarlo.
Manías, hábitos, broncas, persuasiones erradas y genialidades que nadie sabe de dónde salieron. Eso: la suma de los días del hombre imaginario.
Veterano de ciertas esperanzas fallidas, de amores transeúntes, de decepciones otorgadas sin previo aviso. Ilustre ausente de rituales necesarios en la vida normal. Padre y abuelo – y bisabuelo – a distancia.
Trajinante de vocablos que se repiten a través del tiempo: buganvillas, lavandas, la hora del lobo, los epónimos diligentes, que a mi tren nocturno no se suba el amor, la palabra perdida, voz en el desierto, esperanzas inútiles.
Sobreviviente de naturales azotes del cuerpo y esperanzado pasajero de algún futuro que tal vez sonría un poco. O no.

Maravilloso! Reconozco mí necesidad urgente de consultar el diccionario para apreciarlo completamente, pero aún así puedo afirmar que es exquisito😍✍️📝
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Toda una vida llena de múltiples experiencias, mi más sincera admiración y respeto, feliz cumpleaños!!!
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Gracias, Nohemi! Un abrazo!
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Interesante y muy imaginario puedo decir que me identifico, mucha imaginaciones pero no reales aveces si cosas pequeñas pero no grandes, saludos mi hno y amigo Benjamin
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