Alguien ponía en palabras casi perfectas lo que yo estaba sintiendo en el despertar de la vida.
Archivo del autor: Benjamín Parra Arias
Cuarteto de cuerdas
Diversas cuestiones y estados de situación
Un dolor reconocido
El dolor reconocido y la esperanza militante.
Poema a la luz de las velas
Yo, cuando la musa me despierta de madrugada…
Poesía, buenas y malas personas
“Alguien que escribe poesía no puede ser una mala persona”, le dice una mujer a otra que le cuenta de un hombre con el que está saliendo y que escribe poesía. No recuerdo si lo leí o lo vi en una película. Por alguna razón esta mañana en el café Amelie me acordé de estasSigue leyendo «Poesía, buenas y malas personas»
Poemas en WordPerfect
No conocía las computadoras personales. Era hijo del papel y la lapicera. Arrancaba languideces de mi cabeza vagabunda en los viajes en Pullman entre Villa Alemana y Santiago. En los momentos de intensidad “visionaria” me salían proyectos, enseñanzas, imaginaciones del poder mundial del evangelio que el gringo nos había traído desde sus bucólicas praderas. EnSigue leyendo «Poemas en WordPerfect»
Cerrado por derribo
A veces no queda otra que clausurar y colocar el letrero “Cerrado por derribo”. Hay que destripar griferías y caños, desmantelar mamposterías, quitar puertas y ventanas para finalmente echar abajo techos y muros. Hay que dar paso a lo nuevo. Hay que reinventarse, reconstruir, armar todo de nuevo. Cuando se tienen las ganas y lasSigue leyendo «Cerrado por derribo»
Como siempre, nada nuevo bajo el sol
Estoy terminando de leer «El mundo de ayer. Memorias de un europeo» de Stefan Zweig, escritor y dramaturgo austríaco. Este largo ensayo autobiográfico remite a una vida que se desarrolla desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta mediados de la Segunda. No debería, pero me sigue asombrando cómo los tiempos se repiten desde laSigue leyendo «Como siempre, nada nuevo bajo el sol»
El ser, la nada y otras inutilidades
Regresando a casa esta tarde vi venir por la vereda de enfrente a tres chicos de unos trece a quince años. Reían y hablaban en alta voz. Por supuesto no llevaban barbijos. Para ellos, el virus es una cosa de adultos. La vida está delante de ellos. La muerte no es más que una entelequia.Sigue leyendo «El ser, la nada y otras inutilidades»
Un espacio de luz entre dos nostalgias
Meditaciones indispensables sobre la nostalgia
